Sábado, 26 de Septiembre
Querido Diario:
Estoy muy triste, tengo los ojos hinchados y no he parado de llorar.
Mientras estábamos en el foro, Martita se puso a decirme cosas sobre Marco. “¡Oye, tu marido que es ignorante!” y “¡Qué cabro chico tu marido!”. Yo me mantuve firme, sin decirle una sola palabra, apenas aguantándome las lágrimas. Apuesto que el anciano y nariz del porte del gran cañón de su marido le debe haber dicho que me dijera esas cosas, con lo picado que están después del debate. Ay, tan lindo que se veía Marquitos ese día.
Y siguió y siguió molestándome, hasta que tuve que hacerme la fuerte y decirle “Marta, basta, por favor”. Ahí la Cecilia, tan dige ella, nos ofreció cambiar de asientos, cosa que yo no acepté porque soy digna, y con mi frente en alto, aunque con los ojos vidriosos, me mantuve en mi sitio.
Prefiero quedarme con la imagen que tenía de ella antes porque fue bien desagradable lo que pasó. No sé cuál era su objetivo. Menos mal que alguien que estaba sentada cerca de nosotras la tomó del brazo y la calmó… Esto nos sirve para conocer a la gente.
De nada le sirven las 345 cirugías que tiene encima, porque la cara plumifero maletero no se la saca nadie. ¡Malvada!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Publicar un comentario 0 comentarios: