Estoy feliz, feliz porque ayer Chile clasificó para el mundial y obviamente que con Eduardito aprovechamos la ocasión para hacer campaña. Nos fuimos a ver el partido a un colegio de Maipú porque el alcalde de la comuna, Alberto Undurraga, instaló una pantalla gigante y esperó a mi gordo con churrascos y bebidas. Súper amoroso él.
Y para qué te cuento como estaba Eduardo...Si parecía un niño de la emoción. Me alegra tanto verlo sonreír porque harto mal que lo ha pasado con estos tontos del equipo comunicacional. Menos mal que ahora se fue ese Martín Vinacur porque estaba puro creando conflictos en el comando. Argentino tenía que ser...
Y a propósito de patriotismo, me tiré unas declaraciones tan el descueve sobre el partido. Fíjate tu, diario, que se me ocurrió comparar el triunfo de Eduardito con el de la Roja. Es que te juro que maté a los periodistas con mi analogía. Apuesto a que a la Cecilia Morel no se le hubiera ocurrido salvar a su marido de esa forma. Si con suerte debe saber lo que es una pelota de golf. No como yo y mi Eduardito que festejamos los triunfos de la roja junto el pueblo chileno. Es que no hay nada mas pintoresco que el fútbol,¿no encuentras...?
En fin, me voy a ayudar al gordo que no sabe donde dejó su camisa favorita. Apuesto a que ni siquiera la buscó bien. A veces me pregunto, ¿qué sería de Eduardito sin mí...?
Martita.
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